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miércoles, 1 de julio de 2009

ADIOS AL CORONEL


A los 50 años, cuando los coroneles se retiran o ascienden a generales para proyectar su retiro, Perón se lanzó a una aventura histórica: la revolución justicialista.

ADIOS AL CORONEL

Por Jorge Abelardo Ramos

Acaba de morir Perón, cuya inmortalidad aseguraban algunos de sus adictos más devotos. Pero había algo de verdad en semejante idea, pues a ese hombre singular podían aplicarse las palabras de Bismarck: “Todo hombre es tan grande como la ola que ruge debajo de él”. La ola de Perón no era el ejército prusiano sino la multitud innumerable que transmitirá su memoria al porvenir. Cabe decir de él, como de Yrigoyen, que fue “el más odiado y el más amado de su tiempo”. Su tiempo comenzó en una madurez avanzada, a los cincuenta años. Cuando los coroneles se retiran o ascienden a generales para proyectar su retiro y concluir ordenadamente su vida, le tocó a Perón lanzarse a una aventura histórica, de una turbulencia e intensidad pocas veces conocida. Ingresó a la acción pública cuando terminaban al mismo tiempo la crisis, la década infame y la Segunda Guerra Mundial imperialista. La neutral Argentina gozaba de prosperidad. Poco a poco la desocupación de los años duros era absorbida por el impulso industrial creado a consecuencia del conflicto bélico y de la bancarrota del 30. Los peones se hacían obreros y las chicas del servicio doméstico, humillado y martirizado, ingresaban a las nuevas fábricas. Pero al llegar a las ciudades, no había lugar para ellos ni en los partidos políticos de izquierda, ni en los antiguos sindicatos influidos por tales partidos. Los trabajadores que se harían peronistas en 1945 descubrieron un sistema político fuertemente impregnado de la influencia anglosajona. La herencia del viejo partido de Yrigoyen había caído en manos de los alvearistas, amigos de Inglaterra, de la CADE y de los conservadores liberales. De Lisandro de la Torre, los demócratas progresistas no querían acordarse y participaban en amables tertulias con los protectores de los asesinos del senador Bordabehere, para urdir el ingreso de la Argentina a la segunda gran guerra de las democracias coloniales. Naturalmente, el Partido Socialista fundado por Juan B. Justo integraba tales reuniones, que prologaban la inminente Unión Democrática. Para no ser menos, el Partido Comunista, inspirado por Vittorio Codovilla (bajo la luz bienhechora de Stalin) era uno de los artífices de tal alianza, que proponía reproducir en la Argentina el pacto de los Tres Grandes y los acuerdos de Yalta. Estos pactos se traducían al castellano mediante la exigencia de sustituir la lucha contra el imperialismo por la lucha contra el fascismo. Como el fascismo era desconocido en el país, se idealizaba la presencia del imperialismo “democrático” y se recomendaba a los obreros de los frigoríficos no pedir aumentos de salarios para no dificultar “la lucha de los ejércitos que luchaban por la libertad del mundo”. Por su parte, la burguesía industrial era tan débil que ni siquiera contaba con un diario propio. Al irrumpir en la historia, Perón se enfrentó con ese cuadro. Su robusto realismo político le permitió advertir que el país se encontraba en el umbral de una nueva edad. Muchos lo habían anunciado y hasta habían llamado a esa hora del destino: Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ortiz Pereira, el general Savio, el capitán de fragata Oca Balda, el ingeniero Alejandro Bunge, Joaquín Coca, Manuel Ugarte. Desde el campo del yrigoyenismo revolucionario, del nacionalismo burgués, del nacionalismo tradicional, del socialismo clásico y hasta del marxismo no staliniano, argentinos resueltos habían preconizado la necesidad de concluir para siempre con la vergüenza de la factoría inglesa, hermoseada con poetas anglomaníacos, con izquierdistas de Su Majestad o con trogloditas del Nuevo Orden. Perón resumió a su modo algunas de esas aspiraciones explícitas. Encarnó las esperanzas latentes de las grandes masas que carecían de voz y los intereses de la nueva burguesía así como llevó a la práctica el nacionalismo militar concebido por el general Savio. Esa síntesis fue su fuerza y su justificación histórica. Pero cada vez que una corriente nacional brota en América Latina, los doctos sabihondos se precipitan al error con un olfato infalible. Pulularon en la época múltiples teorías sociológicas, que habrían erizado de risa o de cólera al viejo Marx, ya que muchos de sus apologistas invocaban nada menos que a semejante maestro. Desde 1944, cuando Perón pronunciaba sus primeros discursos en los balcones de la calle Perú, las preguntas o afirmaciones más corrientes eran: ¿Es fascista? ¿Es falangista? ¿Es un candidato a dictador? ¿Es un agente alemán? Aquellos que tenían el dudoso gusto de leer la folletería de la “izquierda rooseveltiana” añadían con sabio misterio: “es un caudillo del lumpemproletariat”. Parece mentira, pero tales gentes de hace treinta años tienen prole ideológica, que repite las mismas variedades en nuestros días. Perón fue el jefe de un movimiento nacional en un país semicolonial. Su poder personal emergió de la impotencia de los viejos partidos que se negaron a apoyarlo en 1945 y que prefirieron aliarse con Braden. Ese poder personal perduró como un factor arbitral en una sociedad inmadura. Adquirió por momentos un franco carácter bonapartista. Este fenómeno es habitual en los países llamados del Tercer Mundo, pues frecuentemente se revela como una verdadera necesidad general, para resistir la intolerable presión del imperialismo, altamente concentrado en su poder y dirección. Las contradicciones que se le reprochaban a Perón no eran sino la expresión personal de las clases sociales nucleadas en su torno y que el caudillo representó a lo largo de toda su carrera. No fue un “agente de la burguesía industrial” ni un “caudillo del proletariado” ni mucho menos un “lider de poder carismático”. El vocablo “carisma” refleja la pobreza científica de la sociedad norteamericana, que ahora apela a la magia. El influjo de Perón no era sobrenatural o inexplicable. Consistía en interpretar el estado de ánimo y los intereses de las grandes masas y clases oprimidas. Cuando lo lograba ese poder era tan inmenso como la energía de las multitudes que hablaban a través de él. En otras ocasiones, ese poder era el de un ciudadano corriente. Perón e Yrigoyen fueron los dos grandes caudillos nacionales en lo que va del siglo. Nadie podrá imputarle a lo largo de su prolongada lucha que haya sido infiel al programa que propuso al país en 1945. No fue un fascista, por supuesto, ni un socialista, naturalmente. Los gorilas del 45 no comprendieron lo primero, ni muchos de sus hijos, lo segundo. Perón siempre aspiró a ser él mismo su propia izquierda y su propia derecha. Como luchó por desarrollar un capitalismo nacional (estatal y privado) contra la sociedad inmóvil de la hegemonía terrateniente, ésta lo declaró indeseable, lo derribó y lo expatrió durante 18 años. El pueblo, sin la ayuda de los sociólogos, comprendió que sólo un patriota podía merecer tal castigo. A tal odio, respondió con un amor equivalente. Perón intuyó certeramente su próximo fin. El discurso del 12 de junio, que declaraba al pueblo único heredero de sus banderas, constituyó el testamento político de ese varón singular, que entró en la muerte tan oportunamente como había irrumpido 30 años antes en la historia.

viernes, 27 de febrero de 2009

Bolivia: Transnacionales, la CIA y los Derechos Humanos

Autor: Idón Moisés Chivi Vargas [*]

“Estados Unidos debe cambiar su política de Derechos Humanos [...]"
(Eugenio Raúl Zaffaroni 19 de febrero de 2009, El País)

El gobierno Boliviano “viola los derechos humanos”, sentencia un informe del Departamento de Estado sobre los Derechos Humanos en Bolivia (USA 2008).

Tal afirmación ha generado reacciones indignadas de parte del gobierno boliviano, y con sobrada razón. Faltaba más, quienes han puesto en entredicho el valor de los Derechos Humanos y su efectividad universal, juzgan a un país que dignificándose, da pasos hacia la construcción de una democracia igualitaria, aquella que no pudo realizar el capitalismo central, menos el periférico de raíz colonial.

Quienes crearon la tenebrosa Central de Inteligencia Americana (CIA), se ocupan de un país que no ha cometido mas pecado que ponerse de pie, desde El Alto de La Paz hasta los últimos rincones patrios plurinacionales.
la preocupación norteamericana debiera ser motivo de alegría para el país. Recordando a Don Quijote que le decía a su amigo “Sancho los perros ladran, señal de que avanzamos”

Pero lo que indigna no es su preocupación, sino su acusación perversa y mentirosa, cada punto que mencionan en el informe, miente por lo que dice, miente por lo que calla, pero miente mas por lo que anuncia.

Su denuncia, confiesa que ellos fueron los que alimentaron los golpes de Estado, la Terrible casa de entrenamiento paramilitar de militares latinoamericanos cuyo nombre era la “Escuela de las Américas, escuela de asesinos la denominó acertadamente una investigación realizada por gentes muy religiosas.

La CIA y las transnacionales, que controlan tanto a republicanos como a demócratas lo saben muy bien, saben a ciencia cierta cuantas violaciones de derechos humanos cometieron por acción y por omisión, saben a cuentos millones ascienden los muertos por sus políticas genocidas.

Ciertamente, el golpe de Estado en Iran en 1953 luego de la nacionalización del petróleo por el gobierno de Mossadegh fue controlada, manipulada desde la CIA y la transnacional Anglo Iranian Oil Company (parte de la Brithish Petroleum). En Guatemala Jacobo Arbenz (1954) luego de una reforma agraria y social, corrió similar suerte cuando la CIA y la United Fruit Company (actualmente Chiquita Brands) efectuaron el golpe de Estado que aún hoy continua. El caso de Salvador Allende es ilustrativo pues aquí la CIA y la transnacional Internacional Telephone and Telegraphic (ITT) jugaron papel de primera línea en el golpe militar de Pinochet, la ITT había sido nacionalizada y eso desencadeno la masacre de estudiantes, obreros e intelectuales progresistas. [Cfr. A. Teitelbaum 2007:57]

En Haití, cuando el gobierno de Jean-Bertrand Aristide quiso llevar a juicio regular a los militares que entre 1991 y 1996 habían asesinado entre 3000 y 5000 ciudadanos haitianos, las CIA y las administraciones de Bush y Clinton presionaron para que el sistema de justicia amnistiará a los imputados y sentenciados, la promesa de tal amnistía la llevaba en calidad de mensajero el ex presidente Jimmy Carter, la entrada de las tropas estadounidenses en Haití en 1994 -luego del fracaso del mensajero- simplemente dio lugar a la impunidad mas descarada en la historia de América Latina. [Reed Brody: 235, en Méndez 2002]. En Nicaragua luego de la victoria Sandinista, se dio lugar al plan de alfabetización mas ambicioso de la segunda mitad del siglo XX en América Latina y la “Contra” –mercenarios y asesinos a sueldo- financiada por el gobierno norteamericano y administrada por la CIA lograron voltear la revolución mas bonita en la historia del continente y se vino Violeta Chamorro, con un programa de privatizaciones que aún hoy esta pagando el pueblo nicaragüense.

Si la historia nos da esas lecciones, veamos ahora porque la administración norteamericana tiene sobradas razones para hacer denuncias infundadas.

El pueblo boliviano con su gobierno han logrado:
a) Nacionalización de los hidrocarburos (gas)
b) Nacionalización de las telecomunicaciones (ENTEL)
c) Revolución Agraria con reversión de los latifundios con servidumbre forzada
d) Alfabetización en todo el territorio nacional (ahora en su segunda fase)

Estas decisiones políticas en clave de políticas publicas, se constituyen en un mal ejemplo para América Latina, una América que ya no quiere ser patio trasero de los iu-eseis.

Amedrentar, amenazar y falsear la realidad, es mala costumbre de poderosos deshonestos con su pueblo, el cinismo como arma es su característica mas sobresaliente y evidente a la distancia.

Y el gobierno norteamericano están mal acostumbrado, Sus vasallos locales, están mal acostumbrados.
Ya va siendo tiempo de que se les quite la costumbre.

Ya va siendo tiempo de que se acostumbren a ver como los pueblos dignos gozan de su libertad.

Sobre los Derechos Humanos, nos sumamos a las palabras del Prof. Eugenio Raúl Zaffaroni citadas en al inicio de este articulo: “Estados Unidos debe cambiar su política de Derechos Humanos [...] se puede reforzar la ley pero para hacer frente a peligros mucho mas graves, como el deterioro ambiental del planeta” [El País; febrero 19, 2009]
Esta reflexión la realizo luego de presentar una extensa investigación sobre derechos humanos y legislación en los Estados Unidos junto a otros ocho académicos de prestigio internacional: “Violaciones de los derechos humanos, incluyendo la tortura, desapariciones forzosas, detenciones secretas y arbitrarias, juicios sin garantías” serían las constantes de las administraciones norteamericanas de los últimos veinte años, pero particularmente en la era de la “lucha contra el terror” de George Bush Jr.

Además todo el mundo sabe, que los iu-eseis no quieren firmar nada que signifique cuidar el medio ambiente, convivir con la madre tierra, ser recíprocos con la madre...

Si en ello, en el tema ambiental, no dan el ejemplo, su prédica y alucinaciones de defensores de la democracia y la libertad son eso: alucinaciones...

Así como su Dios no es el nuestro, los derechos humanos de la CIA y las transnacionales no son los nuestros...

Su enarbolada responsabilidad social empresarial es un eufemismo que solo se la creen, quienes viven de su pregón
y a la vez son parte de la cofradía esotérica de los meta relatos jurídicos [Cfr. CAJ 2007]

Aquí, en Bolivia tienen que dar la cara las transnacionales que han sido afectadas por las nacionalizaciones [Gonzales et. al. 2008]

Tiene que dar la cara, la Central de Inteligencia Americana y sentarse en el banquillo a escuchar nuestra verdad y escuchar la sentencia del pueblo, por complicidad y autorìa intelectual o material del genocidio dictatorial y neoliberal.

Aquí en Bolivia se tiene el programa político claro, juicio al Estado Colonial y Neoliberal, en consecuencia los Derechos Humanos nunca mas serán campanas de palo de los pobres, sino armas de su efectivización material para cada boliviano y boliviana.

Fuentes consultadas:
Comisión Andina de Juristas; Empresas y Derechos Humanos: Aplicando la responsabilidad social empresarial con un enfoque de Derechos. Lima: Comisión Andina de Juristas. 2007
Alejandro Teitelbaum; Al margen de la ley: Sociedades transnacionales y Derechos Humanos. Bogotá: ILSA, 2007.
Juan Méndez et. al; La (in) efectividad de la ley y la exclusión en América Latina. Buenos Aires: PAIDOS, 2002.
Erika González, Kristina Sáez y Jorge Lago; Atlas de la energía en América Latina y El Caribe: las inversiones de las multinacionales españolas y sus impactos económicos sociales y culturales. Barcelona: OMAL - Paz y Dignidad, 2008.
Periódico: “El País” de España, 19 de febrero de 2009.

sábado, 21 de febrero de 2009

Adelanto - JORNADAS DE CONSTITUCIONALISMO SOCIAL LATINOAMERICANO "ARTURO SAMPAY"

HOMENAJE A LOS 60 AÑOS DE LA CONSTITUCIÓN DE 1949
Queremos ir adelando la invitación a las Jornadas de revalorización histórica y de actualidad académica y política. Próximamente va a estar disponible el cronograma, la composición de los paneles y la posibilidad de incripción a la misma. La info es:

Fecha: mayo de 2009.

Lugar: Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Dirigida a: graduados, estudiantes, docentes y público en general.

Organizadores: AJuS (Abogados por la Justicia Social) – UEJN (Unión deEmpleados de la Justicia de la Nación).

Paneles: - Filosofía del constitucionalismo social latinoamericano.
- Lasgarantías individuales en el constitucionalismo social.
- Distribución y organización del poder en el constitucionalismo social.
- La salud, la educación y los sujetos reconocidos en el constitucionalismo social,
Pueblos originarios, el niño, el anciano y la familia.
- Los derechos laborales y la seguridad social en el constitucionalismo social.
- Contexto histórico de la CN del '49 y la figura de Sampay.
- La regulación de la economía en el constitucionalismo social.
- El constitucionalismo social latinoamericano en la actualidad.

jueves, 23 de octubre de 2008

DERRIBANDO MITOS - AJuS responde: ¿POR QUE SI A LA RECUPERACION DEL SISTEMA PREVISIONAL ARGENTINO?

Entre los argumentos que se utilizan para oponerse a la recuperación del Sistema Previsional Argentino por parte del Estado es que “puede disparar miles de juicios”. A nuestro juicio esa afirmación es, cuanto menos, aventurada si no directamente maliciosa.

Explicamos. Cuando se habla de juicio nos referimos a procesos judiciales en los que una persona (física o jurídica) le reclama a otra persona (física o jurídica) que le repare un daño que ha sufrido1.

Va de suyo que cualquier persona puede iniciar todos los juicios que quiera, o que le pueda pagar a su abogado. Si mañana quisiéramos podríamos iniciarle a usted, querido lector, un juicio por no haber terminado de leer este texto. Sin embargo el problema no es si se puede iniciar, sino si se puede ganar. Parece lógico que si no hemos sufrido ningún daño nada tendríamos que reclamarle.

Pensemos entonces cuáles son las personas que podrían llevar adelante esos juicios contra el Estado y cuáles son las chances de ganarlos.

Claramente son dos tipos de personas, las AFJP o los usuarios del sistema (jubilados, pensionados o trabajadores aportantes al sistema de capitalización).

Como la clave es el daño debemos analizar cuál es el daño que sufrirían las AFJP. Las AFJP han realizado una inversión al momento de iniciarse el sistema, que consistió en adquirir o alquilar los locales donde ofrecen sus servicios, contratar a los vendedores, a los administrativos y al personal gerencial y montar la estructura de dichas oficinas. El resto de los recursos necesarios fueron propios de los recursos de las AFJP que en su casi totalidad son bancos.

El dinero que tienen en su poder las AFJP, en títulos, valores y algo de dinero en efectivo, en todo caso pertenecería a los usuarios (jubilados, pensionados y trabajadores aportantes). Por lo tanto ellas no son las legitimadas para demandar por ese dinero, sino que en el mejor de los casos lo podrían hacer sus legítimos dueños. Lo que ganan las AFJP son las comisiones que les cobran a los aportantes, los cuales no pueden ser garantizados por el Estado, pues de lo contrario sería el mejor negocio del universo, ningún comerciante puede demandar al estado si deja de tener clientes. Además con las comisiones cobradas han amortizado largamente sus pequeñas inversiones y la jurisprudencia de nuestros tribunales, excluye la indemnización del lucro cesante (esto es, de las utilidades esperadas que se han dejado de percibir) en los supuestos de responsabilidad extracontractual del Estado por su actividad lícita.

Un caso diverso es el de los aportantes. El único daño que podrían sufrir y que les podría dar aptitud para demandar, es que su jubilación o su pensión fuera menor a la que obtendría por parte del sistema de capitalización. Este caso no podrá darse pues el artículo 2 del proyecto de ley del SIPA2 establece que: “El Estado Nacional garantiza a los afiliados y beneficiarios del Régimen de Capitalización la percepción de iguales o mejores prestaciones y beneficios que los que gozan a la fecha de entrada en vigencia de la presente ley”.

Las otras situaciones posibles se encuentran contempladas en los artículos 3 y 4 del mismo proyecto de ley donde se explicita que las condiciones siempre serán iguales o mejores que las que se encontraban en el sistema de capitalización.

Un problema absolutamente distinto, pero que sin embargo sobrevuela o subyace (depende de donde lo miremos) el planteo de los juicios, es el temor del incumplimiento de la ley. Es posible, por supuesto, que una persona física o jurídica, incluso el Estado Nacional incumpla en algún momento con sus responsabilidades, ya sea por error o decisión política (como cuando se recortó el 13% de las jubilaciones y pensiones en el gobierno de la Alianza entre el radicalismo, el Frepaso y el socialismo).
Para esos casos una solución es iniciar acciones judiciales, de producirse un incumplimiento. Ahora bien, como dijimos, cualquier persona puede incumplir con la ley, y las AFJP también, con un agravante, como son empresas privados pueden concursar y quebrar. Recordemos que están constituidas por bancos y los bancos más fuertes y longevos pueden desaparecer o quebrar como el Lehman Brothers. ¿Qué pasa si el Estado Nacional no cumple? Un juez puede ordenarle que lo haga e, incluso, bajo determinadas circunstancias embargas sus bienes para hacer cumplir la ley. ¿Qué pasa si incumple una AFJP? Un juez puede obligarla a pagar embargando sus cuentas. Hasta allí es lo mismo estar en uno u otro sistema. Sin embargo, ¿qué pasa si quiebra una AFJP? Al dejar de existir los aportantes verán desaparecer sus ahorros, y finalmente quien deberá pagar será el Estado Nacional, pero no por haber desconocido la propiedad privada (que no se encuentra en juego), sino el derecho constitucional a un haber previsional consagrado por el artículo 14 bis de nuestra Constitución3. Por lo tanto, si tenemos temor que alguien incumpla la ley, quien es mas seguro que pague es el Estado Nacional.

Por todo ello resulta carente de sentido sostener que van a existir miles de juicios contra el Estado. Esta afirmación sólo se sostiene si pensamos que quien la dice lo hace desde las anteojeras ideológicas del “neoliberalismo”4.

Contra la falsedad de dichos argumentos, pretendidamente neutrales, AJuS acompaña, apoya y reinvidica, como acto manifiesto de Justicia Social, la recuperación del Sistema Previsional para el Estado Argentino.

1. Esta proposición se encuentra fundada en el principio del naeminen laedere o alterum nom laedere (principio de no dañar o prohibición de dañar a terceros) que, mas allá de su justificación teórica se encuentra incorporado a nuestra Constitución Nacional en su artículo 19.
2. Proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo ante el Honorable Congreso de la Nación con fecha 21 de octubre de 2008, que tramita bajo el número 0027-PE-2008.
3. Conf. Artículo 14 bis de la C.N.
4. Esto es, propuestas políticas efectuadas por Robert Nozick o Richard Posner que se han puesto en práctica en casi todo el mundo occidental a partir de la caída de Bretton Woods y del Consenso de Washington.