miércoles, 19 de agosto de 2009

Elecciones 18, 19 y 20 de Agosto en la Facultad de Derecho UBA -planta principal de 9 a 21 hs-

Queridos amigos y compañeros:

Como muchos de uds. sabrán, hace aproximadamente un año decidimos constituir un espacio de militancia y formación técnica conformado porabogados -en su gran mayoría docentes de la Facultad de Derecho de la UBA-con el objetivo de marcar la presencia en este ámbito del pensamiento latinoamericano y popular.

Esta semana afrontaremos uno de los desafios más importantes que nos propusimos: dar pelea en el claustro de graduados de la Facultad.

El cuadro de situación es el siguiente: se presentan sólo tres listas, a saber:

a) La lista 1 (Pluralista) conformada principalmente por el oficialismode la facultad, en la que confluyen los ex franja morada y demásintegrantes del acuerdo cívico y social. Este grupo es el que que vienegobernando hace años en la facultad y cuyos referentes intelectuales hacemuy poco conformaron el grupo Aurora. Dentro de sus propuestas figura el noformar claustros estancos y aumentar la cantidad de becas para losposgrados;

b) La lista 9 que reune a la derecha, principalmente al colegio deabogados de la ciudad de Buenos Aires (colegio de montevideo) ex UPAU(UceDe Derecho), los grandes estudios y el macrismo. Dentro de suspropuestas figuran condicionar el ingreso de estudiantes a la facultad seamediante examen o vía arancelamiento. también plantean la matriculaciónde abogado condicionada a un examen luego de finalizada la carrera.

c) La lista 2 AJuS (Abogados por la Justicia Social) que es el espacioque conformamos con 50 compañeros y desde el que se realizaron entre otrascosas las jornadas de constitucionalismo social latinoamericano "Arturo E.Sampay" en homenaje a la Const. Nac. de 1949, y otras tantas actividadespara reinvindicar el pensamiento de Jauretche, Scalabrini Ortiz, Ferla,Hernandez Arregui, Puiggros, Ortega Peña, Walsh, Cooke, etc., participamosdel espacio Carta Abierta y acompañamos a los organismos de DD. HH. en susdistintas tareas.

Proponemos:
a) El Claustro único docente, reconociendo los derechos políticos detodos los docentes de la Facultad;
b) La gratuidad de los posgrados para todos los integrantes de la carreradocente de la UBA;
c) La apertura y continuidad de concursos en todos los estamentosdocentes;
d) La recuperación de los contenidos en la carrera de grado,jerarquizando el título de abogado
e) El reestablecimiento de un plan de estudios consustanciado con elProyecto de Nación, revirtiendo décadas de implantación del modeloneoliberal;
f) La inscripción automática en el padrón de graduados para permitirla participación de una mayor parte de egresados y avanzar en laconstrucción de una facultad auténticamente democrática;
g) el ingreso irrescricto y gratuito a la facultad y a la matricula;
h) La defensa y jerarquización de los abogados de la UBA en losdistintos concursos frente a los egresados de universidades privadas

Las elecciones se llevan a cabo los días 18, 19 y 20 de esta semana, de 9 a 21 hs.en la planta principal de la Facultad, y tomando en cuenta que no contamos con el aparato que mueven las otras dos listas, es que queríamos invitarlos a Uds. a participar de la elección y si además comparten nuestra propuesta a optar por nuestra lista para tratar de quebrar el esquema que desde hace casi 20 años distribuye a los consejeros de nuestro claustro entre la derecha y la franja morada.


La tarea es muy difícil y cada voto individual nos sirve.

Los invitamos a acompañarnos en esta jugada, a participar, acriticarnos, a ayudarnos a crecer; pues los consideramos referentes, amigos y compañeros del campo popular y por ello en este espacio siempre en construcción son bienvenidos.

Sabemos que tienen numerosas obligaciones y que quizás les sea difícilpoder asistir, pero les pedimos que hagan el esfuerzo, no va mucha gente avotar y no tomara más de 15 minutos.... En serio es muy importante para el futuro de nuestra Facultad.

La cita -reiteramos- es esta semana -de matrés a jueves- de 9 a 21 hs.en la planta principal de la Facultad de Derecho de laUBA (Figueroa Alcorta2263), al lado del Salón Rojo.

Nuestra lista es la lista N° 2 AJuS (Abogados por la JusticiaSocial) que lleva de primera candidata a la compañera Mariana Aballay.

Los esperamos, los llamaremos y estamos a su disposición ante cualquier inquietud.

Por una Universidad consustanciada con la realidad y el proyecto deNación, pública, Gratuita, democrática en todos sus planos y al serviciodel Pueblo. Empecemos en derecho, empecemos por Graduados!!!!

Desde ya muchas gracias y un gran abrazo.

AJUS - Abogados por la Justicia Social



martes, 11 de agosto de 2009

viernes, 17 de julio de 2009

Golpe de Estado en Honduras



¿Para qué fue nuestra presidenta a brindarle apoyo a Zelaya, presidente destituido de Honduras, con todos los problemas q tenemos acá, la gripe A, etc, etc? ¿Qué obsesión con este tema de los derechos humanos? ¡Si en Argentina hace muchísimo que somos re democráticos! ¡Si Honduras queda lejos y ahí sólo saben plantar bananas! Latinoamérica queda muy lejos!

Tal vez … deberíamos tener en cuenta que hacía mucho que no había un golpe de estado en la región. Que deberíamos estar orgullosos de pertenecer a un proceso democratizador y por ello reaccionar ante este ataque al sistema.

Tal vez deberíamos tener en cuenta las particularidades de este golpe: los militares actuaron en concordancia/connivencia con la Corte Suprema de ese país, con el Congreso de ese país y con el partido liberal (al que pertenece Zelaya). Todas estas instituciones en contra de un presidente elegido constitucionalmente, sencillamente porque éste decide formar parte del Alba (Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América).

Tal vez deberíamos tener en cuenta que tanto Honduras como Argentina ya vivieron dictaduras sangrientas, casi simultáneamente. Eso pasó hace treinta años pero resulta que todavía en nuestro país hay más de cuatrocientas personas que no conocen su verdadera identidad porque fueron robados de sus padres cuando eran muy chiquitos…

Tal vez, todo eso deberíamos tener en cuenta.
María Roberta Sansone (integrante de AJuS)

miércoles, 1 de julio de 2009

ADIOS AL CORONEL


A los 50 años, cuando los coroneles se retiran o ascienden a generales para proyectar su retiro, Perón se lanzó a una aventura histórica: la revolución justicialista.

ADIOS AL CORONEL

Por Jorge Abelardo Ramos

Acaba de morir Perón, cuya inmortalidad aseguraban algunos de sus adictos más devotos. Pero había algo de verdad en semejante idea, pues a ese hombre singular podían aplicarse las palabras de Bismarck: “Todo hombre es tan grande como la ola que ruge debajo de él”. La ola de Perón no era el ejército prusiano sino la multitud innumerable que transmitirá su memoria al porvenir. Cabe decir de él, como de Yrigoyen, que fue “el más odiado y el más amado de su tiempo”. Su tiempo comenzó en una madurez avanzada, a los cincuenta años. Cuando los coroneles se retiran o ascienden a generales para proyectar su retiro y concluir ordenadamente su vida, le tocó a Perón lanzarse a una aventura histórica, de una turbulencia e intensidad pocas veces conocida. Ingresó a la acción pública cuando terminaban al mismo tiempo la crisis, la década infame y la Segunda Guerra Mundial imperialista. La neutral Argentina gozaba de prosperidad. Poco a poco la desocupación de los años duros era absorbida por el impulso industrial creado a consecuencia del conflicto bélico y de la bancarrota del 30. Los peones se hacían obreros y las chicas del servicio doméstico, humillado y martirizado, ingresaban a las nuevas fábricas. Pero al llegar a las ciudades, no había lugar para ellos ni en los partidos políticos de izquierda, ni en los antiguos sindicatos influidos por tales partidos. Los trabajadores que se harían peronistas en 1945 descubrieron un sistema político fuertemente impregnado de la influencia anglosajona. La herencia del viejo partido de Yrigoyen había caído en manos de los alvearistas, amigos de Inglaterra, de la CADE y de los conservadores liberales. De Lisandro de la Torre, los demócratas progresistas no querían acordarse y participaban en amables tertulias con los protectores de los asesinos del senador Bordabehere, para urdir el ingreso de la Argentina a la segunda gran guerra de las democracias coloniales. Naturalmente, el Partido Socialista fundado por Juan B. Justo integraba tales reuniones, que prologaban la inminente Unión Democrática. Para no ser menos, el Partido Comunista, inspirado por Vittorio Codovilla (bajo la luz bienhechora de Stalin) era uno de los artífices de tal alianza, que proponía reproducir en la Argentina el pacto de los Tres Grandes y los acuerdos de Yalta. Estos pactos se traducían al castellano mediante la exigencia de sustituir la lucha contra el imperialismo por la lucha contra el fascismo. Como el fascismo era desconocido en el país, se idealizaba la presencia del imperialismo “democrático” y se recomendaba a los obreros de los frigoríficos no pedir aumentos de salarios para no dificultar “la lucha de los ejércitos que luchaban por la libertad del mundo”. Por su parte, la burguesía industrial era tan débil que ni siquiera contaba con un diario propio. Al irrumpir en la historia, Perón se enfrentó con ese cuadro. Su robusto realismo político le permitió advertir que el país se encontraba en el umbral de una nueva edad. Muchos lo habían anunciado y hasta habían llamado a esa hora del destino: Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ortiz Pereira, el general Savio, el capitán de fragata Oca Balda, el ingeniero Alejandro Bunge, Joaquín Coca, Manuel Ugarte. Desde el campo del yrigoyenismo revolucionario, del nacionalismo burgués, del nacionalismo tradicional, del socialismo clásico y hasta del marxismo no staliniano, argentinos resueltos habían preconizado la necesidad de concluir para siempre con la vergüenza de la factoría inglesa, hermoseada con poetas anglomaníacos, con izquierdistas de Su Majestad o con trogloditas del Nuevo Orden. Perón resumió a su modo algunas de esas aspiraciones explícitas. Encarnó las esperanzas latentes de las grandes masas que carecían de voz y los intereses de la nueva burguesía así como llevó a la práctica el nacionalismo militar concebido por el general Savio. Esa síntesis fue su fuerza y su justificación histórica. Pero cada vez que una corriente nacional brota en América Latina, los doctos sabihondos se precipitan al error con un olfato infalible. Pulularon en la época múltiples teorías sociológicas, que habrían erizado de risa o de cólera al viejo Marx, ya que muchos de sus apologistas invocaban nada menos que a semejante maestro. Desde 1944, cuando Perón pronunciaba sus primeros discursos en los balcones de la calle Perú, las preguntas o afirmaciones más corrientes eran: ¿Es fascista? ¿Es falangista? ¿Es un candidato a dictador? ¿Es un agente alemán? Aquellos que tenían el dudoso gusto de leer la folletería de la “izquierda rooseveltiana” añadían con sabio misterio: “es un caudillo del lumpemproletariat”. Parece mentira, pero tales gentes de hace treinta años tienen prole ideológica, que repite las mismas variedades en nuestros días. Perón fue el jefe de un movimiento nacional en un país semicolonial. Su poder personal emergió de la impotencia de los viejos partidos que se negaron a apoyarlo en 1945 y que prefirieron aliarse con Braden. Ese poder personal perduró como un factor arbitral en una sociedad inmadura. Adquirió por momentos un franco carácter bonapartista. Este fenómeno es habitual en los países llamados del Tercer Mundo, pues frecuentemente se revela como una verdadera necesidad general, para resistir la intolerable presión del imperialismo, altamente concentrado en su poder y dirección. Las contradicciones que se le reprochaban a Perón no eran sino la expresión personal de las clases sociales nucleadas en su torno y que el caudillo representó a lo largo de toda su carrera. No fue un “agente de la burguesía industrial” ni un “caudillo del proletariado” ni mucho menos un “lider de poder carismático”. El vocablo “carisma” refleja la pobreza científica de la sociedad norteamericana, que ahora apela a la magia. El influjo de Perón no era sobrenatural o inexplicable. Consistía en interpretar el estado de ánimo y los intereses de las grandes masas y clases oprimidas. Cuando lo lograba ese poder era tan inmenso como la energía de las multitudes que hablaban a través de él. En otras ocasiones, ese poder era el de un ciudadano corriente. Perón e Yrigoyen fueron los dos grandes caudillos nacionales en lo que va del siglo. Nadie podrá imputarle a lo largo de su prolongada lucha que haya sido infiel al programa que propuso al país en 1945. No fue un fascista, por supuesto, ni un socialista, naturalmente. Los gorilas del 45 no comprendieron lo primero, ni muchos de sus hijos, lo segundo. Perón siempre aspiró a ser él mismo su propia izquierda y su propia derecha. Como luchó por desarrollar un capitalismo nacional (estatal y privado) contra la sociedad inmóvil de la hegemonía terrateniente, ésta lo declaró indeseable, lo derribó y lo expatrió durante 18 años. El pueblo, sin la ayuda de los sociólogos, comprendió que sólo un patriota podía merecer tal castigo. A tal odio, respondió con un amor equivalente. Perón intuyó certeramente su próximo fin. El discurso del 12 de junio, que declaraba al pueblo único heredero de sus banderas, constituyó el testamento político de ese varón singular, que entró en la muerte tan oportunamente como había irrumpido 30 años antes en la historia.